La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Los partidarios de Lutero, junto a lo que se denomina la iglesia de Inglaterra, conservaron en mayor o menor medida la administración episcopal, establecieron la jerarquía en el clero, concedieron al soberano el derecho a disponer sobre los obispados y otros beneficios consistoriales en sus dominios, y lo convirtieron así en la verdadera cabeza de la iglesia. …Este sistema de gobierno fue desde el principio favorable a la paz, el orden y la sumisión al soberano civil. Nunca ha dado lugar a ningún tumulto o conmoción civil en los países donde ha llegado a establecerse.
Por el contrario, los secuaces de Zuinglio, o más exactamente los de Calvino, confirieron a los fieles de cada parroquia el derecho a elegir su propio pastor cuando la iglesia quedara vacante, y decretaron al mismo tiempo la más absoluta igualdad entre el clero. Mientras que la primera de estas medidas estuvo en vigor no produjo más que desorden y confusión, y tendió a corromper la moral tanto del clero como de los fieles. La segunda medida no parece haber tenido más que efectos beneficiosos.