Electra
Electra ELECTRA. —Insensato el que olvida a un padre que se ha ido de manera tan lamentable; mas, en cuanto a mi, es grato a mi pensamiento el pájaro que, turbado, se lamenta; el que constantemente se lamenta por Itis, por Itis, mensajero de Zeus. ¡Ah, Níobe, colmada de desgracias!, yo a ti te tengo por diosa, tú que en una roca que te sirve de tumba, ¡ay, ay!, lloras.
ESTROFA 2a
CORO. —No se te mostró sólo a ti entre los mortales, hija, el dolor. En esto tú te muestras más desmesurada que los que están dentro, con los que convives y son de la misma sangre por el nacimiento; de otra manera viven Crisótemis e Ifianasa. Y en un lugar escondido para las penas, feliz en la juventud, Orestes, a quien la ilustre tierra de Micenas recibirá un día como a un bien nacido, cuando venga por gozosa resolución de Zeus.
ELECTRA. —A éste yo, esperando incansable, sin hijos, infeliz, sin casamiento, siempre aguardo, bañada en lágrimas, con un destino de males sin fin. Pero él olvida las cosas que experimentó y aquello de lo que se ha enterado. Pues, ¿qué noticia me ha llegado que no haya sido falsa? Siente añoranza, pero, a pesar de ello, no considera oportuno dejarse ver.
ANTÍSTROFA 2.a