Filoctetes

Filoctetes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

NEOPTÓLEMO. —Mira, no te presentes ahora como alguien condescendiente, y luego, cuando estés harto por la cercanía de la enfermedad, no te muestres ya el mismo que ahora en estas palabras.

CORIFEO. —Ni mucho menos. De ningún modo tendrás que dirigir justamente contra mí este reproche.

NEOPTÓLEMO. —Pues bien, sería en verdad vergonzoso que yo me mostrara más remiso que tú en esforzarme por el extranjero en lo que necesita. ¡Ea!, si os parece bien, hagámonos a la mar, que él se embarque rápidamente. La nave lo llevará y no se negará. Que los dioses nos concedan sólo salir sanos y salvos de esta tierra y, desde aquí, navegar adonde queramos.

FILOCTETES. —¡Oh el más querido día, dulcísimo varón, queridos marineros! ¿Cómo podría yo mostraros con acciones que en mí contáis con un amigo? Partamos, hijo, después de que los dos saludemos la morada inhóspita del interior, para que sepas con qué me he mantenido y cuán animoso he sido. Pues creo que nadie, excepto yo, hubiera soportado tener siempre ante los ojos tan sólo este espectáculo. Yo, sin embargo, por necesidad, he aprendido pronto a aceptar las desgracias.

(Se dispone a entrar en la cueva.)

CORIFEO. —Deteneos. Vamos a informarnos, pues dos hombres, el uno un marinero de tu nave, el otro un extranjero, avanzan hacia aquí. Después de oírles, entraréis de nuevo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker