Filoctetes
Filoctetes (Entra el mercader conducido por un marinero.)
MERCADER. —Hijo de Aquiles, a este compañero que, junto a otros dos, hacÃa guardia en tu nave le pedà que me dijera dónde podÃas estar, ya que lo encontré sin pensarlo cuando, por un azar, fui precipitado hacia esta tierra. Navegaba como capitán con reducida tripulación desde Ilion hacia mi patria, a Pepareto, la rica en vides, y, cuando oà que todos estos marinos navegaban a tus órdenes, me pareció oportuno no continuar en silencio mi viaje sin hablar contigo antes y obtener asà la recompensa. Tú no sabes nada acerca de las cosas que te conciernen, de los proyectos nuevos que sobre ti tienen los argivos, y no sólo proyectos, sino acciones llevadas a cabo y que no han sido descuidadas.
NEOPTÓLEMO. —El agradecimiento por tu solicitud, extranjero, si no soy yo un mezquino, perseverará obligado. Pero háblame de eso a lo que precisamente has aludido, para que yo conozca qué nuevo designio de los argivos me anuncias.
MERCADER. —El anciano Fénix y los hijos de Teseo han zarpado en tu busca con una expedición naval.
NEOPTÓLEMO. —¿Para llevarme a la fuerza, o con razonamientos?
MERCADER. —No lo sé. Por haberlo oÃdo me presento a anunciártelo.
NEOPTÓLEMO. —¿Y Fénix y sus marineros hacen esto con tanto celo en favor de los Atridas?