Filoctetes
Filoctetes MERCADER. —Puedes estar seguro de que esto son ya hechos y no propósitos.
NEOPTÓLEMO. —¿Y cómo es que Odiseo, ante esto, no estaba dispuesto a embarcarse y traer personalmente la noticia? ¿O algún temor le detenía?
MERCADER. —Él y el hijo de Tideo se preparaban para salir a por otro hombre cuando yo me hice a la vela.
NEOPTÓLEMO. —¿Y en busca de qué clase de hombre se hace a la mar Odiseo en persona?
MERCADER. —Era un tal… (Reparando en Filoctetes.) Pero antes dime quién es éste, y lo que contestes, que no sea en alta voz.
NEOPTÓLEMO. —Éste es el ilustre Filoctetes, extranjero.
MERCADER. —No me hagas más preguntas, sino que, cuanto antes, recoge y parte apresuradamente de esta tierra.
FILOCTETES. —¿Qué dices, oh hijo? ¿Qué está negociando contigo a medias palabras el marinero respecto a mí?
NEOPTÓLEMO. —No sé aún lo que dice. Es preciso que él diga abiertamente, ante ti, ante mí y ante éstos, lo que quiera.