Las traquinias
Las traquinias LICAS. —Yo lo dejé fuerte, vivo, en plena energÃa y no bajo el peso de una enfermedad.
DEYANIRA. —¿En qué tierra, patria o extranjera? DÃmelo.
LICAS. —Hay un promontorio Eubeo donde está ofreciendo altares y ofrendas de frutos en honor de Zeus Ceneo.
DEYANIRA. —¿Para cumplir una promesa o por causa de algún oráculo?
LICAS. —Por votos hechos cuando querÃa obtener la tierra devastada por la lanza de estas mujeres que ves ante tus ojos.
DEYANIRA. —¡Por los dioses! ¿De dónde son y quiénes? Pues son dignas de lástima, si no me engañan sus desgracias.
LICAS. —Aquél, después de destruir la ciudad de Éurito, las escogió como botÃn selecto para él mismo y para los dioses.
DEYANIRA. —¿Y frente a esa ciudad ha estado un tiempo imprevisto durante dÃas sin cuento?