A mà también
A mà también El vello corporal es otro invitado inesperado en esta fiesta. Aparece donde antes habÃa una piel suave, en lugares como las axilas y las piernas, y no hablemos de la lÃnea del bikini. Esto no significa que de repente tengas que depilarte todo. El vello es una parte natural de tu cuerpo adulto en formación, y decidir qué hacer con él depende completamente de ti.
Y luego está la piel, esa traicionera. Un dÃa es suave como siempre, y al siguiente tienes granitos que parecen decidir en grupo dónde aparecer. El acné, querido visitante de la pubertad, no discrimina. Es la manera en que las glándulas sebáceas trabajan horas extras gracias a las hormonas, esas traviesas mensajeras internas. Un buen consejo: no te conviertas en Sherlock Holmes investigando cada grano en el espejo; una rutina simple de limpieza y un poco de paciencia son tus mejores aliados.
Hablando de hormonas, son las verdaderas anfitrionas de esta fiesta. Estas pequeñas quÃmicas son responsables de que un minuto te sientas feliz y, al siguiente, quieras llorar porque viste un perrito en un comercial. Todo eso es parte del proceso, y aunque puede ser frustrante, también es una señal de que tu cuerpo está haciendo lo que debe. Las emociones fuertes no significan que algo esté mal contigo, sino que tu cerebro y tu cuerpo están aprendiendo a trabajar juntos en un nuevo nivel.
