Tratado teológico-político
Tratado teológico-político Con estas aclaraciones, es fácil entender y explicar los pasajes de la Escritura en los que se hace mención del espíritu de Dios. En efecto, espíritu de Dios, espíritu de jehová no significa, en algunos lugares, sino un viento muy fuerte, muy seco y fatal.20 Por ejemplo, en Isaías, 40,7: el viento de Jehová sopló sobre él, es decir, un viento muy seco y fatal; y en Génesis, 1,2: y el viento de Dios (o un viento fortísimo) se movía sobre las aguas. Significa, además, gran ánimo, y así el ánimo de Gedeón y de Sansón se denomina en las Sagradas Escrituras espíritu de Dios[37], es decir, un ánimo sumamente audaz y dispuesto a cualquier cosa. Igualmente, toda virtud o fuerza superior a lo habitual se llama espíritu o virtud de Dios, como por ejemplo en Éxodo, 31,3: lo llenaré (a Besalel) del espíritu de Dios, es decir, como la misma Escritura lo explica, de un ingenio y30 de una destreza superiores a las que caen en suerte al común de los hombres; y lo mismo en Isaías, 11,2: y reposará sobre él el espíritu de Dios, es decir, como explica a continuación el mismo profeta con todo detalle (siguiendo una costumbre muy corriente en las Sagradas Escrituras), la virtud de la sabiduría, del consejo, de la fortaleza, etc. Y también la melancolía de Saúl es llamada espíritu malo de Dios, es decir, melancolía[25] profundísima: en efecto, los esclavos de Saúl, que decían que su melancolía era melancolía de Dios, fueron quienes hicieron que él llamara a su lado a un músico que lo distrajera tocando la flauta, lo cual demuestra que, por melancolía de Dios, entendían ellos una melancolía natural[38].