Tratado teológico-político
Tratado teológico-político Nosotros, sin embargo, veremos en este mismo capítulo, que con esta forma de proceder dividen el Estado e incluso procuran abrirse camino hacia el poder. Antes, sin embargo, quiero30 probar que la religión sólo alcanza fuerza de derecho por decisión de aquellos que detentan el derecho estatal y que Dios no ejerce ningún reinado especial sobre los hombres, sino a través de quienes tienen el poder del Estado; y que, además, el culto religioso y el ejercicio de la piedad deben adaptarse[229] a la paz y a la utilidad del Estado, y que, por lo mismo, sólo deben ser determinados por las supremas potestades[418], las cuales, por tanto, deben ser también sus intérpretes.