Tratado teológico-político
Tratado teológico-político Por otra parte, creyó y enseñó que este ser de tal modo difiere de todos los demás, que no puede ser expresado por ninguna imagen de ninguna cosa visible; no tanto por la contradicción de30 tal hecho, cuanto por la debilidad humana. Enseñó, además, Moisés que Dios es singular o único en razón de su poder; pues, aun cuando concedió que existen seres que (por supuesto, por orden y mandato de Dios) hacían las veces de Dios, es decir, seres a los que Dios concedió autoridad, derecho y poder para dirigir las naciones y para velar y preocuparse por ellas; enseñó, sin embargo, que ese ser, que los judíos debían venerar,[39] era el Dios supremo y soberano o (por decirlo con una expresión hebrea) el Dios de los Dioses. Por eso dijo en el cántico del Éxodo, 15,11: ¿quién, entre los Dioses, es semejante a ti, Jehová? Y Jetró (Ib., 18, 11): ahora he conocido que Jehová es mayor que todos los Dioses; es decir: al fin, me veo forzado a conceder a Moisés que Jehová es mayor que todos los dioses y de un poder singular. Cabe, no obstante, dudar si Moisés creyó que esos seres, que hacían las veces de Dios, fueron creados por Dios, puesto que nada ha dicho, que nosotros sepamos, sobre su principio10 y creación. Moisés enseñó, además, que ese ser supremo hizo pasar el mundo visible del caos (Génesis, 1,2) al orden y puso en la naturaleza las semillas, y que, por eso, tiene el derecho y el poder supremos sobre todas las cosas, que, en virtud de ese derecho y de ese poder soberanos (ver Deuteronomio, 10,14-5), eligió para Sí solo a la nación hebrea y cierta región del mundo (ver Deuteronomio, 4,19; 32,8-9), dejando las otras naciones y regiones al cuidado de los otros dioses, sustitutos suyos; y que, por este motivo, Él es llamado Dios de Israel y Dios de Jerusalén (ver 2 Paralipómenos, 32,19), mientras que los otros Dioses se llaman Dioses de las otras naciones.