La Cartuja de Parma

La Cartuja de Parma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Blanes estaba sumamente cansado, parecía tener cincuenta años más que el día anterior. Ya no habló de cosas serias. Se sentó en su sillón de madera.

—Abrázame —le dijo a Fabricio, y lo estrechó muchas veces entre sus brazos—. La muerte —prosiguió finalmente—, que va a acabar con esta vida tan larga, no será más penosa para mí que esta separación. Tengo una bolsa para ti; se la dejaré en depósito a Ghita, con la orden de que te la dé en cuanto vengas por ella; mientras, podrá ir sacando para cubrir sus necesidades. La conozco y, tras esta recomendación, por ahorrar para ti, es muy capaz de no comprar carne ni cuatro veces al año, a no ser que le des órdenes terminantes. En cuanto a ti, puedes verte en la miseria y entonces el óbolo de tu viejo amigo te vendrá bien. No esperes nada de tu hermano, salvo actos atroces; trata de ganarte la vida mediante un trabajo que te haga útil a la sociedad. Preveo extrañas tormentas; probablemente de aquí a cincuenta años ya no se admita a los ociosos. Tu madre y tu tía pueden llegar a faltarte; tus hermanas tendrán que obedecer a sus maridos… ¡Vete, vete! ¡Huye! —gritó Blanes con mucho apremio.

Había oído un ruidito en el reloj que anunciaba que iban a dar las diez; ni siquiera le dejó a Fabricio que lo abrazara por última vez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker