La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma No sin dejar de lamentarlo vamos a contar ahora una de las peores acciones de Fabricio. Transcurría para él esta vida tranquila cuando un miserable pique de vanidad se apoderó de este corazón rebelde al amor y lo llevó muy lejos. Se encontraba por entonces en Bolonia la famosa Fausta F***, indiscutiblemente una de las mejores cantantes de nuestra época y, quizá, la mujer más caprichosa que haya existido jamás. Burati, el excelente poeta veneciano, le había dedicado el siguiente soneto satírico que estaba en boca de todo el mundo desde los príncipes hasta los últimos golfillos de la calle:
Querer y no querer, adorar y detestar en un mismo día, no hallar contento más que en la inconstancia, despreciar lo que el mundo adora, mientras el mundo la adora; tales son los defectos de Fausta y otros muchos más. No mires, pues, jamás a esa serpiente. Si la miras, imprudente, ignora sus caprichos. Si tienes la dicha de oírla, te olvidarás de ti; y el amor, en un momento, hará de ti lo que antaño hizo Circe de los compañeros de Ulises.