La Cartuja de Parma

La Cartuja de Parma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Han intentado envenenarme; esa comida de ahí, que han puesto para que me la comiera, está envenenada; he tenido la prudencia de no tocar nada, aunque he de confesarle que ese proceder me ha indignado. Cuando le he oído subir a usted, he pensado que venían a matarme a puñaladas… Señor general, le ruego que ordene que no entre nadie en la celda, pues retirarían el veneno y nuestro buen príncipe debe saberlo todo.

El general, muy pálido y desconcertado, transmitió las órdenes de Fabricio a los escogidos carceleros que lo seguían. Aquellos hombres, inquietos ante el descubrimiento del veneno, se apresuraron a bajar. Se adelantaron a toda prisa, aparentemente para no estorbar al ayuda de campo del príncipe en una escalera tan estrecha, pero, de hecho, para escapar de allí y desaparecer. Para gran extrañeza del general Fontana, Fabricio se entretuvo un cuarto de hora largo en la escalerita de hierro que se ceñía a la columna de la planta baja. Quería darle tiempo a Clelia para esconderse en el primer piso.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker