Lamiel
Lamiel Estaba Lamiel en el más alto grado de su curiosidad por el amor, cuando un dÃa, al entrar en la estancia de la duquesa, interrumpió ésta bruscamente su conversación con madame Anselme; estaban hablando de ella. La duquesa habÃa recibido por la noche un correo de ParÃs; era en vÃsperas de los decretos de julio, y un amigo Ãntimo de la duquesa le daba sobre esto detalles que la hacÃan temblar por su hijo; el campo de Saint-Omer iba a marchar sobre ParÃs para aplastar la gran conspiración de los diputados de izquierda. La duquesa volvió a mandar al correo diciendo a su hijo que se sentÃa cada dÃa más débil y que le pedÃa una prueba de cariño que acaso fuera la última; ponerse en camino inmediatamente, a las dos horas de recibir su carta, para pasar ocho dÃas en Carville.
La Escuela Politécnica fue uno de los errores del pobre duque; ha sido siempre republicana hasta en tiempos de Napoleón; ¡Dios sabe si los señores de izquierda se habrán preocupado de fanatizarla!
—¡Un duque de Miossens republicano! —exclamó con repugnancia la duquesa—. ¡EstarÃa bonito!