Lamiel
Lamiel En cuanto el doctor Sansfin sugirió a la duquesa estos proyectos, comenzaron a ser puestos en práctica, pues la duquesa veÃa en ellos una inmensa ventaja: El Havre estaba mucho más lejos de ParÃs que Carville, y además creÃa no ser conocida en el trayecto a El Havre, La duquesa, realmente enferma, no salió de la torre, pero en el castillo se hicieron todos los preparativos, y a las ocho de la tarde, cuando llegaban a la torre los caballos de posta, se vio aparecer por la carretera general de ParÃs una diligencia empavesada de banderas tricolores.
—¡Dios mÃo, cuánto le debo, querido doctor, por la confianza que tengo en usted! —exclamó la duquesa subiendo al landeau con su hijo y con el médico.
La duquesa agradeció mucho a éste que no quisiera de ningún modo ocupar el asiento del fondo. Fedor, contrariado por esta cortesÃa, optó, en cuanto estuvieron a una legua del pueblo, por sentarse junto al cochero. El doctor estaba muy satisfecho: en el momento de saberse el resultado definitivo de los sucesos de ParÃs, él estarÃa ausente de Carville, y, durante mucho tiempo, habÃa impedido las conversaciones entre aquel duquesito tan elegante y tan suave y la atractiva Lamiel.
