Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos La noche que siguió a esa escena, Féder acabó perdidamente enamorado. «Si cometo —se dijo— locuras comparables a las que trajo consigo mi primer amor, en bonito estado voy a encontrarme cuando me despierte… pero esta vez no correrá a cargo de mi fortuna labrar mi desdicha; el amor se bastará a sà mismo; y tanto haré que la devoción de Valentine despertará y ella acabará por prohibirme que la vea. Ahora bien, sé cuál es mi punto flaco: basta con que desee algo con pasión para volverme un estúpido; Valentine es devota, e incluso supersticiosa; nunca tendré valor para llevarle la contraria ni para arriesgarme a incurrir en su desagrado. En situación semejante, solo tendré ya fuerzas contra mà mismo y, para recuperar el valor que debe tener un hombre, no tengo otro recurso que el de arrancarme del corazón esta pasión que lo tiene dominado».