Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —Vamos, amigos mÃos, hemos hecho padecer mucho a esta pobre gente; es justo que ahora nos toque a nosotros; no nos quejemos de nuestra suerte y muramos sin debilidad. —Luego, volviéndose hacia el pueblo, añadió—: Acordaos de que Spatolino muere lamentando no haberse vengado del administrador de la casa de posta de Civita Castellana y del traidor Rotoli, que con su perfidia me llevó a la muerte.
Tras esta breve arenga, ordenó a los soldados que disparasen y les recomendó que le metieran cuatro buenas balas en el pecho; y, sin consentir en que le vendasen los ojos, esperó intrépidamente el tiro mortal. Asà acabó aquel bandido cuyas aventuras dieron tanto que hablar en Roma y proporcionaron a los poetas de entonces argumentos para dramas.