Narraciones y esbozos

Narraciones y esbozos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Liéven respondió como puede responder el hombre más enamorado; pero fue lo bastante dueño de sí mismo para negarse la dicha de decir que la amaba. Por lo demás, Leonor tenía en la mirada algo tan imponente, parecía tan distinguida pese a lo pobre que era la ropa que acababa de ponerse, que le costó menos ser prudente. Más vale ser bobo del todo, se dijo para sus adentros. Cedió a su timidez y se entregó a la celestial voluptuosidad de mirarla sin decirle nada. No podía haber hecho nada mejor. Aquella forma de comportarse tranquilizó un poco a la hermosa española. Resultaban muy graciosos, frente a frente, mirándose en silencio.

—Necesitaría un sombrero muy de mujer del pueblo —le dijo ella— y que me ocultase la cara; pues por desdicha —añadió riendo casi— no puedo llevar por la calle este antifaz suyo.

Liéven consiguió un sombrero; luego, llevó a Leonor a la habitación que le había alquilado. Lo que ella le dijo lo dejó más alterado y casi dichoso:

—Todo esto puede acabar para mí en el patíbulo.

—Por servirla —le dijo Liéven, muy impetuoso— me arrojaría al fuego. Le he alquilado esta habitación a nombre de la señora Liéven, mi mujer.

—¿Su mujer? —repitió la desconocida, casi enojada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker