Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos ConocÃa yo un poco a aquel señor Lescale que era tan alto; medÃa seis pies. Era uno de los hombres de negocios más ricos de ParÃs; tenÃa una sucursal en Marsella y varios barcos en la mar. Acaba de morir. No es que fuera un hombre triste, pero, si llegaba a decir diez palabras en un dÃa, podÃa considerarse un milagro. No obstante, le gustaba el buen humor y hacÃa cuanto fuera preciso para que lo invitásemos a unas cenas que habÃamos fijado los sábados y que llevábamos muy en secreto. TenÃa instinto comercial y, si se me hubiera presentado un asunto vidrioso, le habrÃa pedido opinión.
Al morir me hizo el honor de escribirme una carta de tres lÃneas. Se referÃa a un joven en quien tenÃa interés, pero que no llevaba su apellido. Lo llamaba Philibert.
Su padre le habÃa dicho: «Haz lo que te parezca, me da lo mismo: ya estaré muerto cuando hagas el tonto. Tienes dos hermanos, dejaré mi fortuna al menos tonto de los tres; y a los otros dos, cien luises de renta».