Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos «¿Qué hay que pensar de esa mujer? —se preguntó durante el dÃa—. Y, para empezar, ¿cuál es su historia? Dos rasgos destacados: su marido tuvo que secuestrarla del convento: adoraba al Corazón de Jesús y el duque necesitó un año de atenciones para conseguir que se le olvidara por un instante. Segundo rasgo: fue ella quien lo hizo embajador. Más allá de esto, nada seguro. Por mucho que diga la gente, puede haber pertenecido a tres o cuatro amantes, pero tiene un alma hondamente religiosa. La habrán secuestrado, no se habrá entregado. Si el Misántropo de Molière odia a los hombres, es por haberlos querido demasiado; y es quizá por un mecanismo semejante por lo que la señora de Vaussay no es devota como lo son en ParÃs quienes lo sean. El odio está en los cimientos de otras devociones, en este caso se trata del amor. En su devoción habrá puerilidades, pero no bajezas. Algo es algo».