Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos En la mirada de agradecimiento que le lanzó a la señora de Précilly había una gratitud y una noble ternura divinas. La señora de Précilly miró al joven con una mirada que se habría reprochado si se la hubiera dirigido al hombre que más la interesase. Era algo así como si cediera a la devoción más completa. Si aquella mirada no decía: «Lo amo», decía: «Cuente conmigo en la vida y en la muerte».
Al volver a su casa, la señora de Précilly no respondió ni palabra a todas las cosas notables que le decía el caballero de Marcieux. Le pareció que hablaba de celos y de imprudencia. La emoción que la embargaba al salir de la audiencia y tenía que ver con Brethet, el joven que le había disparado un tiro a su amante, se había concentrado ahora por completo en aquel preso joven que había visto bajar de la calesa. Iba muy bien vestido; su desaliño anunciaba a un hombre de excelente compañía.