Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos Esa intimidad bastante tierna que Féder no quería que terminara y que se expresaba enteramente con miradas habría podido dar lugar a suposiciones bastante comprometedoras; pero al señor Boissaux ni se le pasó por las mientes sospechar nada. Era un hombre pendiente solo de los acontecimientos reales y para quien no existían las cosas que solo fueran imaginadas o posibles; hasta entonces no había caído en la cuenta, al ver el papel que desempeñaban ante el gobierno los banqueros principales y otras personas de dinero, de que el poder aristocrático había abandonado a los nobles apellidos del Faubourg Saint-Germain y se había ido a los salones de los financieros, que sabían insolentarse con los ministros cuando venía a cuento.