Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo VUELTO A ParÃs hacia el mes de diciembre,[218] resultó que me tomaba algo más de interés en los hombres y las cosas. Hoy veo que era debido a saber que en adelante, con independencia de lo que habÃa dejado en Milán, podÃa encontrar alguna dicha o al menos contento en otra parte. Esa otra parte era la casita de Miss Appleby.
Pero no fui bastante juicioso para arreglar con orden y método mi vida. El azar seguÃa guiando mis relaciones. Por ejemplo:
Hubo una vez en Nápoles un ministro de Guerra llamado Micheroux. Ese pobre soldado de fortuna era de Lieja, según creo. Dejó a sus dos hijos pensiones de la corte; que en Nápoles se cuenta con las mercedes regias como con un patrimonio.[219]
El caballero Alexandre Micheroux cenaba de pensión en el n.º 47 de la calle Richelieu. Guapo mozo, con la apariencia flemática de un holandés. Estaba consumido de penas. Tras la revolución de 1820, vivÃa apaciblemente en Nápoles y era del partido realista.