Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo EL AMOR[*] me hizo don, en 1821, de una virtud harto cómica, la castidad.
Como los señores Lussinge, Barot y Poitevin, pese a todos mis esfuerzos, me notaban tan cuitado, arreglaron en agosto de 1821 una deliciosa velada con chicas. Por lo que advertí más adelante, Barot es uno de los primeros talentos de París en tal género de placer, no poco dificultoso. Una mujer no es mujer para él sino una vez, la primera. Derrocha 30 000 de sus 80 000 francos, y de esos 30 mil, al menos 20 mil en chicas.
Así es que Barot arregló una velada con la Sra. Petit, antigua amante suya a quien acababa de prestar dinero según creo para arrendar una casa de ésas (to raise a brothel) en la calle del Cadran esquina con Montmartre, ¡en el cuarto piso![60]
