Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo Bien noto que el término infamia está mal aplicado, pero es que esa bajeza a lo Philippe Ségur ha sido mi bestia negra. Estimo en más y quiero antes a un simple galeote, a un simple asesino que tuvo un momento de flaqueza, y que además, habitualmente, se morÃa de hambre. En 1828 o [18]26 el bueno[80] de Philippe estaba ocupado haciéndole un hijo a una viuda millonaria a quien habÃa seducido, y con quien debió casarse (la Sra. Grefulhe, viuda del par de Francia). HabÃa yo cenado alguna vez con ese general Philippe de Ségur en la mesa de estado del Emperador. No hablaba entonces el tal Philippe de otra cosa que sus trece heridas; pues no es menudo animal.
SerÃa un héroe en Rusia, ese paÃs a medio civilizar. En Francia se empieza a entender su bajeza. Las Sras. Garnett (calle Duphot n.º 12) querÃan llevarme a casa de su hermano y vecino, en el número 14 me parece, algo a que siempre me he negado a causa del historiador de la campaña de Rusia.[81]
El Sr. conde de Ségur, gran maestre de ceremonias en Saint-Cloud en 1811, cuando yo estaba allÃ, se morÃa de pena por no ser duque.[82] A sus ojos era eso algo peor que desgracia, una inconveniencia. Todas sus ideas eran enanas, pero tenÃa muchas, y sobre cualquier cosa. En todo y por todo veÃa groserÃa, pero ¿y la gracia con que lo expresaba?