Rojo y blanco
Rojo y blanco En cuanto el coche de Su Excelencia hubo salido de la residencia, la señora condesa de Vaize hizo llamar a Leuwen.
«¡Diablos! —se dijo éste al verla—. Está muy hermosa hoy. No tiene el aspecto tÃmido de costumbre, sus ojos están resplandecientes. ¿Qué significa este cambio?».