Rojo y blanco
Rojo y blanco —¿Hay, pues, alguien que se toma en serio mi charlatanería parlamentaria? ¿Tendré alguna influencia, después de todo, alguna consistencia? Así debe ser cuando un gran partido, o para decirlo exactamente, una gran fracción de la Cámara me propone un tratado de alianza.
El señor Leuwen sintió, por primera vez en su vida, la ambición parlamentaria. Pero aquello le pareció tan ridículo, que no se atrevió a hablar de ello ni con su mujer, a quien hasta entonces había confiado sus más mínimos pensamientos.