Rojo y blanco
Rojo y blanco Le fueron precisos al señor des Ramiers quince días de investigaciones para poder hallar la causa que motivaba el aplazamiento de dicha destitución. Durante aquel lapso de tiempo, Leuvven había encontrado la ocasión para explicar la renovada escena de Tartuffe que el señor des Ramiers representó en su despacho. La bondadosa señora de Vaize solamente veía el mal cuando le era expuesto con claridad ante sus ojos, y convenientemente probado. Habló repetidas veces con Leuwen sobre aquel modesto empleado Tourte, cuyo apellido le había impresionado, y dos o tres veces se olvidó de invitar al señor des Ramiers a las cenas dadas a los diputados de segunda fila.
El señor des Ramiers comprendió de dónde venían los golpes, y empezó a insinuarse en la mejor sociedad, entre los componentes de la cual era considerado como un osado filósofo e innovador excesivamente liberal.
Luciano ya casi le había olvidado, cuando Desbacs, que le rondaba y envidiaba la suerte del señor des Ramiers, fue a contarle lo que decía éste de él. Aquello le pareció muy curioso.
«He aquí a un pillo que está calumniando a otro».