Rojo y blanco
Rojo y blanco Leuwen hacía ya ocho días que guardaba en reserva una carta del ministro de la Guerra en la que reclamaba su autoridad sobre la Guardia Municipal a caballo de París. La sustituyó por la que hablaba de Tourte. El señor des Ramiers no mantenía relación directa con nadie del ministerio de la Guerra, y a causa de ello se vio obligado a recurrir al famoso general Barbaut; finalmente, al cabo de seis meses de haber formulado su demanda, el señor des Ramiers pudo conseguir la destitución del señor Tourte, y cuando la señora de Vaize lo supo, entregó a Leuwen quinientos francos destinados a aquel pobre empleado.
Pasaron por manos de Leuwen una veintena de asuntos de aquel género; pero como queda visto, todos estos detalles de bajas intrigas exigirían ocho páginas para que fueran inteligibles al lector, y saldrían demasiado caras de imprenta.