Rojo y blanco
Rojo y blanco »El señor Grandet se halla, lo mismo que yo, a la cabeza de la Banca, y desde las Jornadas de Julio, la Banca se encuentra a la cabeza del Estado. La burguesía ha reemplazado al faubourg Saint-Germain, y la Banca es la nobleza de la clase burguesa. El señor Lafitte, al figurarse que todos los hombres son ángeles, ha hecho que su clase perdiera los ministerios. Las circunstancias llaman a la alta Banca a tomar la dirección del Estado y los ministerios, ya sea por sí misma o por medio de amigos suyos… Se acusaba a los banqueros de ser estúpidos e ignorantes, pero la indulgencia de la Cámara me ha permitido demostrar que en caso de necesidad, sabemos fustigar a nuestros adversarios políticos con frases difíciles de olvidar. Yo sé mejor que nadie que tales frases no son razones suficientes; pero a la Cámara no le agradan las razones, y el rey no gusta más que del dinero; tiene necesidad de muchos soldados para poder defenderse de los obreros y de los republicanos. El gobierno tiene el mayor interés en hallarse en buenas relaciones con la Bolsa. Un ministerio no puede hundir a la Bolsa, pero ésta sí puede hundir un ministerio. Y el actual ya no logrará ir muy lejos.
—Es lo que dice el señor Grandet.