Rojo y blanco
Rojo y blanco Por la noche, al regresar, la criada del señor Bonard le entregó dos cartas. Una de ellas estaba escrita en basto papel de escuela de párvulos y groseramente sellada; Luciano la abrió y leyó:
Nancy, Departamento del Meurthe… de marzo de 183…
Señor subteniente Novato:
Los bravos lanceros, conocidos por su valor en veinte batallas, no están hechos para ser mandados por un ridículo pisaverde de Parts; no tardarán en Itover sobre ti las desgracias; en cualquier parte puedes encontrar un garrote que te dé lo que mereces; recoge tus cosas lo más pronto posible y escampa; te lo aconsejamos para tu integridad. ¡Tiembla!
Seguían estas tres firmas con rúbrica:
Expulsasnos, Paloduro, Echacorrer.
Luciano se puso colorado como un gallo y temblaba de ira. No obstante, abrió la segunda carta.
—Ésta será de alguna mujer —pensó; estaba escrita en un excelente papel y con caracteres muy cuidados.
Señor: