Rojo y blanco
Rojo y blanco Aquellas lecciones, de las cuales Luciano salía con la mirada ardiente, fueron ridiculizadas por sus camaradas. ¡Un hombre de veinte años someterse a estudiar como un niño, y además con un viejo soldado como profesor, que no podía hablar sin soltar tacos! Pero su reserva erudita y su seriedad glacial, desconcertaron a los bromistas y alejaron de él toda expresión directa de aquella opinión general.
Luciano no veía nada que pudiera ser modificado en su conducta y, no obstante, es preciso reconocer que era difícil acumular más errores. Ni siquiera la elección del apartamento había sido bien vista. ¡Un simple subteniente alquilar un apartamento digno de un teniente coronel! Antes que él, el apartamento del bueno del señor Bonard, lo había ocupado el señor marqués Thomas de Busant de Sicile, teniente coronel del regimiento de húsares, relevado por el 27.º de lanceros.