Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Además del viejo teniente de Joubert, el teniente coronel Filloteau le había adscrito un sargento para enseñarle los movimientos e instrucción de pelotón, de escuadrón y de regimiento.

—No puede usted, en modo alguno —le había dicho—, dar a este valiente menos de cuarenta francos mensuales.

Y Luciano, cuyo corazón lacerado se hubiera resignado a entablar amistad con Filloteau que, después de todo, había visto a Desaix, a Kébler, a Michaud, y que había sido testigo de las hermosas jornadas de Sambre-et-Meuse, se dio cuenta de que el bravo Filloteau al que él quería ver como a un personaje heroico, se apropiaba de la mitad de la paga de cuarenta francos establecida para el sargento.

Luciano había encargado que le hicieran una mesa de pino inmensa, y sobre esta mesa; unos pequeños tacos de nogal, tallados como dados, representaban los jinetes de un regimiento. Bajo la supervisión del sargento, hacía maniobrar aquellos soldados durante dos horas diarias; aquél casi era el mejor momento del día.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker