Rojo y blanco
Rojo y blanco —Querido, ya nos estás aburriendo siempre con la misma canción; ¿qué diablos nos importa a nosotros que hayas estado en la Escuela Politécnica, que te hayan expulsado, que te hayan calumniado, etc., etc.? Yo también he pasado por momentos difÃciles y amargos; tuve una fractura de pierna hace, seis años, pero nunca aburro a mis amigos explicándoselo continuamente.
Luciano no hubiera rechazado la acusación de ser fastidioso. Desde los primeros dÃas de su llegada a la unidad, se habÃa dicho: «No he venido aquà para enseñar educación a todos los mal educados que pueda haber en el regimiento; sólo debo molestarme si uno de ellos me hace el honor de ser conmigo más grosero que de ordinario». Ante la imputación de ser un fastidioso, Luciano contestó después de un corto silencio:
—Temo haberme portado como un tipo molesto; esto puede suceder a cualquiera, y más a mÃ; le creo a usted, caballero; pero estoy absolutamente determinado a no dejarme acusar de republicanismo; deseo corroborar esta declaración con mi espada, y me sentirÃa profundamente honrado, caballero, si fuera usted quien quisiera medir la suya con la mÃa.