Rojo y blanco
Rojo y blanco —Lo dice usted muy fácilmente, querida; me han asegurado que es un pariente cercano de Robespierre, el cual, como saben, era de Amiens; y Leuwen es un apellido del Norte.
Luciano se veÃa el héroe de la conversación; nuestro protagonista no pudo resistir aquella felicidad; hacÃa ya varios meses que nada semejante le habÃa sucedido.
—Soy demasiado importante ahora para estos provincianos —pensó—, para que más pronto o más tarde el doctor no me presente a estas damas, que me hacen el honor de considerarme de la familia del señor de Robespierre. Pasaré las veladas escuchando, en un salón, las mismas cosas que acabo de escuchar aquÃ, y mi padre tendrá mejor opinión de mÃ; habré adelantado tanto como Mellinet. Con estas caras respetables, uno se puede entregar a cualquier idea que le pase por la cabeza; no hay que temer ningún ridÃculo en este paÃs; jamás se burlarán de aquel que halague sus manÃas.
En aquel momento se trataba de una suscripción en favor del célebre Cochin, que, dos o tres veces al año, demuestra un talento de primer orden y salva al partido de caer en el más espantoso de los ridÃculos. Como todos los hombres profundamente ocupados en un gran pensamiento y que tienen algo de geniales, el señor Cochin podÃa verse obligado a tener que vender sus tierras.