Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Luciano salía frecuentemente de la residencia de los Puylaurens con el señor de Lanfort; se estableció entre los dos como una especie de amistad. El señor de Lanfort era de noble cuna y, por otra parte, no lo lamentaba. Cuando la Revolución de 1830, se encontró nombrado capitán de caballería, y ahora estaba verdaderamente contento de haber hallado una ocasión para dejar una profesión que le aburría mortalmente.

Una mañana, al salir con Luciano de la casa de los Puylaurens, en donde acababa de ser duramente maltratado, y para colmo, públicamente, le dijo:

—Por nada del mundo me expondría a degollar a unos tejedores o tintoreros, como le puede suceder a usted, según los tiempos que corremos.

—Es preciso confesar que el servicio militar, desde Napoleón, no tiene ya ningún interés —respondió Luciano—. Durante la época del remado de Carlos X, ustedes estaban obligados a actuar como agentes provocadores, como sucedió en Colmar en el asunto Caron, o bien ir a España a capturar al general Riego, para que el rey Fernando le pudiera colgar. Hay que convenir en que tales cosas no convienen mucho a personas como nosotros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker