Rojo y blanco
Rojo y blanco —¿Cuál es la profundidad del foso que existe entre el palacio de las TuberÃas y el jardÃn? —le dijo un dÃa el conde de Vassigny.
—Lo ignoro —contestó Luciano—; pero creo que debe ser difÃcil poderlo franquear con las armas en la mano.
—¡Qué!, ¿no podrÃan ser doce o quince pies de profundidad? El agua del Sena debe penetrar en el fondo del foso.
—Me hace usted dudar… Me parece que el fondo se halla siempre húmedo; pero quizá ni asà alcance el agua una altura de más de tres o cuatro pies de profundidad. Jamás se me ha ocurrido intentar medir este foso; no obstante he oÃdo hablar de él como una defensa militar.
Y, durante veinte minutos, Luciano procuró divertirse con aquella ambigua conversación.