Rojo y blanco
Rojo y blanco Para justificar sus sonrisas un tanto aprobatorias, ella se decía: «Habla de todo lo que sucede en el baile y no habla de él». Pero, de hecho, la manera con que Luciano intentaba distraerla de todas aquellas cosas tan indiferentes, era hablar de sí y usurpar un rango que no era poca cosa en una mujer de la edad de la señora de Chasteller, sobre todo, estando como estaba acostumbrada a tanta admiración: Aquel rango, por lo menos, era único.