Rojo y blanco
Rojo y blanco Ella no le habÃa dicho que casi todos los dÃas su padre le hacÃa una escena por su amistad con él.
—¡Vamos, hija mÃa, pasar dos horas todos los dÃas con un hombre de sus opiniones, y al que su nacimiento no le permite aspirar a tu mano!
A continuación venÃan una serie de frases enternecedoras sobre un anciano padre casi octogenario abandonado por su hija, por su único apoyo.
La realidad era que el señor de Pontlevé sentÃa miedo del padre de Leuwen. El doctor Du Poirier le habÃa dicho que se trataba de un hombre agradable e inteligente, y dominado por aquella infernal inclinación, el mayor enemigo del trono y del altar que es la ironÃa.
Aquel banquero podÃa ser lo bastante inteligente para adivinar cuál era el motivo de su afición desmesurada por el dinero contante y sonante de su hija, y lo que era peor, podÃa propagarlo.