Rojo y blanco
Rojo y blanco £1 propio señor Rey se cuidó de que la reputación de Leuwen, en la mayor parte de los salones a los cuales concurrÃa, se viera también por los suelos. Luciano fue muy poco sensible a ello, y no se detuvo ni a pensar en aquello, ya que el salón de los d’Hoquincourt constituÃa una excepción y por decirlo todo, una brillante excepción. Desde la partida del señor d’Antin, la señora d’Hoquincourt habÃa obrado de modo tan hábil, que su tranquilo marido llegó a sentir un sincero afecto por Leuwen. El señor d’Hoquincourt habÃa aprendido algo de Matemáticas en su juventud; la historia, lejos de distraerle de sus negros pensamientos sobre el porvenir, hacÃa que éstos se intensificaran más.
—Vea usted los comentarios a la Historia de Inglaterra de Hume; en cada página pueden leerse notas marginales, diciendo: N… se distingue, sus acciones, sus grandes cualidades, su condena, su ejecución. Y nosotros estamos copiando de esta Inglaterra, empezamos por el asesinato de un rey, luego expulsamos a su hermano, como aquélla a su hijo, etc., etc.