Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Entonces, ¿morir no es más que esto? —se decía la señora de Chasteller, que estaba muy lejos de pensar que no tenía más que una fiebre corriente—. La muerte no sería absolutamente nada si tuviese a Leuwen aquí, cerca de mí. Me daría el valor que me falta. En realidad, sin él, la vida tendría muy pocos alicientes para mí. Me desesperaría en el fondo de esta provincia en la cual, antes de su llegada, mi vida fue tan triste… Pero no es noble y además es un soldado del justo medio, o lo que todavía es peor, de la república…».

La señora de Chasteller llegó incluso a desear la muerte.

Estaba casi a punto de odiar a la señora d’Hoquincourt, y cuando descubrió aquel principio de odio en su corazón, se despreció a sí misma. Como quiera que desde hacía quince largos días no veía a Leuwen, el sentimiento que le tenía no le proporcionaba más que desdichas.

Leuwen, en su desesperación, había ido a echar a) correo de Darney tres cartas, por suerte muy prudentes, las cuales habían sido interceptadas por la señorita Bcrard, ahora ya completamente de acuerdo con el doctor Du Poirier.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker