Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tu madre pretende —continuó el señor Leuwen padre—, que no quieres regresar a Nancy. No vuelvas a una ciudad de provincias. Dios sabe que no deseo erigirme en un tirano para ti. ¿Por qué no has de haber podido cometer locuras e incluso estupideces? No obstante, hay una, una sola, que yo no puedo consentir, y ello porque tiene consecuencias: el matrimonio; pero tienes siempre el recurso de las intimidaciones respetuosas…, y por esto no me enfadaré contigo. Lo discutiremos, muchacho, mientras comemos juntos.

—Pero, padre —contestó Luciano cayendo de las nubes—, no se trata, en absoluto, de matrimonio.

—¡Pues bien!, si tú no piensas en el matrimonio, ya pensaré yo en ello. Piensa bien en lo siguiente: puedo casarte con una muchacha muy rica, que no sea mucho más tonta que otra pobre, y es muy posible que cuando yo muera, tú no seas tan rico como ahora. Nuestro pueblo es tan loco que, con unas charreteras, una fortuna mediocre es perfectamente soportable para su amor propio. Con un uniforme, la pobreza no es considerada como pobreza, pues no existe para ella el desprecio. Pero tú ya creerás en todo esto —dijo el señor Leuwen cambiando de tono—, cuando lo hayas podido comprobar por ti mismo… Debo parecerte un viejo chocho… Así pues, mi bravo subteniente, ¿no quieres seguir por más tiempo en el estado militar?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker