Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si pretende usted ingresar en la cámara de Luis-Felipe, y le interesan nuestros votos para ser elegido diputado, le prometemos los nuestros y los de todos aquellos sobre los cuales podamos ejercer alguna influencia.

Una vez terminado el discurso, el señor Ludwig Roller, avanzó con aire embarazado, y seguidamente se calló, por timidez. Su cara pálida y seca se cubrió de un número infinito de nuevas arrugas, hizo una mueca y, finalmente, dijo:

—Quizá yo sea el único que no deba estar agradecido al señor Du Poirier; me ha privado del placer de castigar como se merece a un insolente, o por lo menos intentarlo. Pero debía hacerlo en sacrificio y honor de Su Majestad Carlos X, y aunque me considero parte perjudicada en lo sucedido, no deseo hacer al señor Du Poirier los mismos ofrecimientos que estos caballeros que me acompañan aunque, a decir verdad, no sé si a causa del juramento a Luis-Felipe mi conciencia me permitirá concurrir a las elecciones.

Triunfaba el orgullo de Du Poirier y su manía de hablar en público. Debemos confesar que habló admirablemente; se guardó muy mucho de explicar el cómo y el por qué de la partida de Luciano y, no obstante, supo enternecer a sus oyentes; Sanréal lloraba a lágrima viva; el mismo Ludwig Roller estrechó la mano del doctor, con cordialidad, cuando salió de su despacho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker