Rojo y blanco
Rojo y blanco —Caballeros —dijo a los tres médicos que se hallaban con él—, se ha calumniado a la administración del ministerio del Interior con referencia a un herido llamado Kortis, que pertenece, según se dice, al partido republicano… Ha sido pronunciada la palabra opio. Creo que es interesante para el honor del hospital y para la responsabilidad de ustedes, como empleados del gobierno, dar la mayor publicidad posible a cuanto sucede alrededor de la cama del herido Kortis. Es preciso que los periódicos de la oposición estén imposibilitados de proferir calumnias. Tal vez mandarán agentes. ¿No estiman ustedes conveniente, caballeros, llamar al médico y cirujano jefe?
Mandaron dos alumnos internos a buscar a dichos señores.
—¿No serÃa indicado colocar desde este mismo instante, al lado de la cama de Kortis, dos enfermeros, dos personas serias e incapaces de mentir?
Estas palabras fueron interpretadas por el médico de más edad de los presentes, en el sentido que se les hubiera dado cuatro años antes. Designó dos enfermeros pertenecientes desde hacÃa tiempo a la profesión y que eran dos pillos redomados; uno de los cirujanos se alejó para ir a instalarlos sin demora.