Rojo y blanco
Rojo y blanco »El señor Boucaut, prefecto de Caen, posee tanto celo que es capaz de enredarlo todo; él, en persona, ha escrito un panfleto contra el señor de Mairobert y ha cometido la estupidez de hacerlo imprimir en Caen, la capital de su prefectura. Acabo de ordenarle por telégrafo que no distribuya ni un solo ejemplar. Como el señor de Mairobert cuenta con la opinión pública, se le debe atacar por aquí. El señor de Torpet ha redactado otro panfleto, del cual se llevará usted en su coche trescientos ejemplares. Nuestros redactores de costumbre los señores C… y F… han hecho otros dos, cuya impresión creo estará terminada esta misma noche. Todo esto no tiene mucha efectividad y cuesta muy caro: por el panfleto de Destemiers, que es sumamente injurioso, he tenido que pagar seiscientos francos; el otro, que es ingenioso, hábil y redactado en términos bastante correctos, según dice su autor, me ha costado cincuenta luises. Lanzará usted uno u otro de dichos panfletos, o los dos a la vez, según las circunstancias. Los normandos son gente lista. Finalmente, será usted libre de distribuir o no dichos panfletos. Si desea hacer uno nuevo o extractar los otros dos, según la disposición que pueda observar en los espíritus, le quedaré muy agradecido. En fin, haga usted lo imaginable y lo inimaginable para impedir que el señor de Mairobert resulte elegido. Escríbame dos veces al día; le doy mi palabra de honor de que leeré sus cartas al rey.