Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Todo depende de la primera impresión, y tengo que reparar muchos desperfectos. Mi uniforme está bastante bien —se dijo mirándose en dos espejos que había hecho colocar de manera que pudiera verse de pies a cabeza—; pero siempre, los risueños ojos de la señora de Chasteller, esos ojos chispeantes de picardía, verán el barro de mi manga —y mirando lastimosamente su uniforme de viaje que, tirado sobre una silla, guardaba, a pesar de los esfuerzos del cepillo, trazas demasiado evidentes de su accidente.

Después de aquella larga toilette que constituyó, sin que él se diera cuenta, un espectáculo para la gente del hotel y para la cual la dueña había prestado su psyché, Luciano bajó al patio y examinó, con mirada no menos critica, el aspecto de Lora. Lo encontró aceptable, a excepción de uno de los cascos traseros, que hizo limpiar de nuevo en su presencia. Finalmente, saltó sobre la silla con agilidad de volteo, y no con la precisión y gravedad militares. Quería demostrar con demasiada evidencia a los criados del hotel, reunidos en el patio, que sabía montar perfectamente. Preguntó dónde estaba la calle de la Pompe, y partió al trote largo.

—Afortunadamente —se dijo—, la señora de Chasteller, viuda de un oficial general, debe ser un buen juez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker