Rojo y blanco
Rojo y blanco Entre las personas que habÃa causado más impacto la probable opulencia del recién llegado subteniente, es de justicia destacar, en primer lugar, a la señorita Sylviane Berchu.
—¡Mamá! ¡Mamá! —habÃa exclamado, al ver el caballo del prefecto, célebre en toda la ciudad—: es Lara, el del señor prefecto; pero esta vez el jinete no tiene miedo.
—Debe ser un joven muy rico —habÃa comentado la señora Berchu. Y aquella idea, pronto absorbÃa los pensamientos de la madre y de la hija.