Rojo y blanco
Rojo y blanco —Temo —corroboró el general— que este libelo no le ayude a conseguir cuarenta votos de personas como las que usted dice. Sólo hay una manera de vencerle. Si el gobierno del rey no le hace desaparecer, alejándole, puede llegar a conseguir todos los votos, menos el suyo y los de una docena de jesuitas recalcitrantes.
—¿No será por lo menos avaro? —preguntó Leuwen—, Se le acusa de ganar sus pleitos invitando a cenar a los jueces del Tribunal de Primera Instancia.