Rojo y negro
Rojo y negro —Se ponga usted como se ponga, mi querido párroco —contestaba el señor de Rênal—, no pienso exponer al municipio de Verrières a que lo afrente el señor de La Mole. Usted no lo conoce: en la corte opina a derechas, pero aquÃ, en provincias, es malicioso y satÃrico, se burla y lo único que pretende es poner a la gente en situaciones embarazosas. Es capaz, solo para divertirse, de ponernos completamente en ridÃculo ante los liberales.
Hasta la noche del sábado al domingo, después de parlamentar tres dÃas, no se doblegó el orgullo del padre Maslon ante el temor del alcalde, que se trocaba en valentÃa. Hubo que escribirle una carta meliflua al padre Chélan para rogarle que asistiera a la ceremonia de la reliquia de Bray-le-Haut siempre y cuando se lo permitieran su avanzada edad y sus achaques. El padre Chélan solicitó y obtuvo una carta de invitación para Julien, que debÃa acompañarlo en calidad de subdiácono.