Rojo y negro
Rojo y negro He tenido toda mi vida principios religiosos. Estaba en Lyon expuesto a las bombas en el asedio del año 1793 de odioso recuerdo. Comulgo; voy todos los domingos a misa a la parroquia. Nunca he incumplido la obligación pascual, ni siquiera en el año 1793 de odioso recuerdo. Mi cocinera, antes de la revolución yo tenía servicio, mi cocinera guarda la abstinencia todos los viernes. Gozo en Verrières de una consideración general y me atrevo a decir que merecida. Voy bajo palio en las procesiones al lado del señor párroco y del señor alcalde. Llevo, en las grandes ocasiones, una vela gruesa cuyo gasto sufrago yo. De todo lo cual hay certificados en París en el Ministerio de Finanzas. Solicito del señor marqués el despacho de lotería de Verrières, que tendrá que quedar vacante pronto, de una forma u otra, porque el titular está muy enfermo y, por lo demás, vota mal en las elecciones, etc.
DE CHOLIN
Al margen de esta petición había una apostilla que firmaba De Moirod y que empezaba con esta línea.
Tuve el honor de hablar aller del buen súbdito que hace esta petición, etc.
«Así que hasta el imbécil ese De Cholin me muestra el camino por el que hay que tirar», se dijo Julien.